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Así distintos archivos
fueron almacenados a través de los años pertenecientes a la fábrica
material, notarios de diezmos, administradores de obras pías, mayordomos,
agentes de catedral en Madrid, agentes de comisiones especiales (la
recolección de limosnas para la canonización de San Felipe de Jesús por
ejemplo) o el cobro del subsidio eclesiástico de finales del siglo XVIII y
principios del XIX. A este proceso sumamos traslados involuntarios de los
archivos por razones extrainstitucionales que confundieron aun más los
legajos originales. La mayor parte de los documentos de este Fondo
pertenecen al siglo XVIII y, ya en menor cantidad, a la primera mitad del
siglo XIX. En la segunda mitad del siglo XIX la administración del diezmo
recae en los arzobispos y su pago se ha dejado bajo la conciencia de los
fieles.
El
segundo acervo documental que posee el AHAM es el de papeles generados por
el Juzgado Eclesiástico de Toluca. La administración de las parroquias no
sólo se constreñía a lo sacramental. También el orden y vigilancia de
costumbres eran funciones de los jueces eclesiásticos. En algunas
parroquias los curas de almas eran nombrados también jueces de cierta
jurisdicción que en ocasiones abarcaba parroquias de menor feligresía y
recursos. El caso de Toluca es particular: la parroquia, que escapo a los
procesos de secularización de doctrinas, fue administrada por padres
religiosos de la orden de San Francisco mientras que el juez eclesiástico
siempre fue un clérigo secular nombrado por el arzobispo. Toluca posee
otro tipo de peculiaridades, la dinámica demográfica del valle hizo que
este juzgado tuviese una importancia mayor a la de otros juzgados
eclesiásticos parroquiales. Incluso se le llegó a denominar curia
eclesiástica de forma similar a la que rodeaba al arzobispo en la ciudad
de México. La mayor parte de los documentos de este Fondo pertenecen al
siglo XVIII y, ya en menor cantidad, a la primera mitad del siglo XIX. Al
parecer estas judicaturas corporativas se encuentran bastante restringidas
por leyes liberales y en franca desventaja frente similares seculares.
El
tercer fondo documental es el que propiamente pertenece a la gestión
episcopal. Esta compuesto por los archivos de las distintas dependencias
que conformaron la sagrada mitra, también conocida como curia o cámara
de gobierno arzobispal. La conformación de las cámaras de gobierno varia
entre las distintas diócesis. El gobierno del arzobispado de México
descansó en una Secretaria arzobispal, un Provisorato o juzgado para
seguir causas contra españoles y eclesiásticos, un Juzgado de
Testamentos, Capellanías y Obras Pías y un Provisorato de Indios y
Chinos. Gran parte de los archivos fueron extraídos por oficiales de la
secretaria de hacienda una vez que Juárez pudo vencer a la facción
conservadora y desamortizar de forma definitiva los bienes y capitales
eclesiásticos.
La separación de Estado
e Iglesia se había dado con el fin de terminar las responsabilidades del
gobierno en la defensa del cobro del diezmo y sujetar a los ciudadanos a
tribunales corporativos. Las curias disminuyen sus actividades
ocupándose de los asuntos administrativos y legales indispensables hasta
desaparecer dependencias y funcionar solo las secretarías arzobispales y
el provisorato. El primer acervo episcopal con esta nueva fisonomía que
conserva el AHAM es el de Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos
(1863-1891). Los archivos episcopales de los sucesores de Labastida y
Dávalos se han conservado casi en su totalidad la del arzobispo Próspero
María Alarcón y Sánchez de la Barquera (1892-1908), José Mora y del Río
(1908-1928) y Pascual Díaz Barreto (1929-1936). Los investigadores
pueden tener acceso a la consulta hasta el año de 1936, fecha del
fallecimiento del arzobispo Díaz Barreto.
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ara
la consulta
Para la consulta de los acervos existen la Guía de documentos novohispanos del Archivo Histórico del Arzobispado de México 1532-1821, México, Arquidiócesis Primada de México, 2002, guían en prensa de papeles entre 1822-1861 y de Labastida y Dávalos 1862-1891 y guías parciales para os prelados Alarcón, Mora del Río y Díaz Barreto.
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